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Amor de pareja: ¿Emoción o Decisión?

Escuela Iberoamericana de Coaching
Publicado de Mariángel Pérez · 3 Mayo 2020

Desde hace un tiempo, rodea en mi mente esta pregunta, y es que el amor en los tiempos en los que estamos viviendo pareciera ser en muchos casos una emoción, entendiéndose como una emoción un sentimiento pasajero, sujeto a contexto, juicios y circunstancias, alejándose de aquel concepto enseñado por nuestra abuelas donde el amor podía vencer cualquier circunstancia o prueba que se le presentara, entonces cual es la diferencia de ese amor de pareja que ellas vivieron y que contaban con tanto orgullo al que estamos viviendo? Si incluso nuestras abuelas no tenían en algunos casos la elección de enamorarse o de escoger a ese ser amado?, sin esa posibilidad de elección en algunos casos que hacía ese amor tan duradero?, Por qué en este tiempo pareciera ser pasajero?
Antes de responderme cada una de estas interrogantes por supuesto indagué en varios autores acerca de qué es el amor de pareja, debía saber si por definición es un sentimiento, una decisión una moda o qué es, una de las conceptualizaciones que encontré en internet fue la siguiente:
Amar es un verbo
Lo decimos tanto que a veces fallamos en percibir que la palabra amar, no es un adjetivo sino un verbo que implica por definición, acción. Así que el amar no es una estampa o una simple descripción. Son los actos que conducen al sentimiento y no al contrario; no es pasivo y no viene por accidente; nosotros lo causamos.
Como parte de este proceso investigativo acerca del amor, decidí irme a un libro que leí en secundaria acerca del mismo, su autor Erich From, psicoanalista de origen Alemán describe algunos tipos de amor, y define el amor como un arte, de hecho el libro se titula de ésta manera :
“¿Es el amor un arte? En tal caso, requiere conocimiento y esfuerzo. ¿O es el amor una sensación placentera, cuya experiencia es una cuestión de azar, algo con lo que uno «tropieza» si tiene suerte? Este libro se basa en la primera premisa, si bien es indudable que la mayoría de la gente de hoy cree en la segunda. No se trata de que la gente piense que el amor carece de importancia. En realidad, todos están sedientos de amor; ven innumerables películas basadas en historias de amor felices y desgraciadas, escuchan centenares de canciones triviales que hablan del amor, y  sin embargo, casi nadie piensa que hay algo que aprender acerca del amor. Esa peculiar actitud se basa en varias premisas que, individualmente o combinadas, tienden a sustentarla. Para la mayoría de la gente, el problema del amor consiste fundamentalmente en ser amado, y no en amar, no en la propia capacidad de amar. De ahí que para ellos el problema sea cómo lograr que se los ame, cómo ser dignos de amor”. Erich From
Leyendo a Erich From, nuevamente me doy cuenta que se hacía las mismas preguntas que yo, a lo largo de su obra plasma juicios importantes de los cuales rescato que el amor de pareja está más orientado a la acción, por tratarse de un arte requiere de conocimiento y esfuerzo.  Entonces si requiere conocimiento y esfuerzo, ¿cómo pudiera ser una emoción cuando sabemos que son pasajeras?.
El problema con la definición del amor es que a través de la poesía, las novelas y la misma sociedad se han sentado paradigmas erróneos sobre el amor. Hoy la mayoría de las personas confunden el amor con el sentimiento de enamoramiento de la pareja, y muchas veces se confunde también con las relaciones sexuales (de ahí la frase “hacer el amor”), y si nos vamos a este nuevo siglo y a la generación de Milenials pareciera que el amor es aquello de lo cual podemos alardear en redes sociales, postear cuando lo siento y quitar, cuando ya no, pareciera en sociedad actual que el amor se “muestra” más de lo que se “demuestra”, si buscamos ambas definiciones en el diccionario encontramos que mostrar: es poner a la vista, pero demostrar implica acción. En estos tiempos vemos poderosas y creativas peticiones de matrimonio que nos muestran un “ Y vivieron felices para siempre” pero el resto de la vida en pareja queda a la imaginación del seguidor o del espectador, y es allí donde surge desde incluso antes de ser Coach especialista en parejas mi inquietud: Ajá y después de la boda qué?, ¿Y qué pasó en la salud?, ¿Qué paso en la enfermedad?, ¿En la riqueza? ¿En la Pobreza?,¿ Puede una emoción  sostener tanto?. Parece algo implícito una vez que el amor es declarado y consumado pero según lo declarado en las sesiones de coaching de parejas y la  alta tasa de divorcios en la actualidad, nos muestra lo contrario. En la búsqueda de esas respuestas me encuentro una de las definiciones que atesoro más acerca del amor:
1era Corintios 13:4-8
El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser...
Cada una de las palabras descritas en este versículo, son desde mi mirada lo que define el amor de pareja, en él se muestran las acciones, el conocimiento, el esfuerzo y sobre todo la fecha de vencimiento, sin embargo no quiere decir que el amor no puede terminar pero mi propuesta en esta oportunidad es la perdurabilidad del amor. Entonces quiere decir que al nunca dejar de ser, no puede ser pasajero como una emoción. Por tanto desde mi juicio el amor es una decisión, y más que eso es una elección, como le decía a una de mis parejas en sesión cuando me preguntaban:¿qué crees tú que hacen esas parejas que duran tantos años? , mi respuesta fue:  se eligen cada día, así como antes de ir al trabajo eliges la ropa que te vas a poner, bueno así te levantas cada día y eliges a tu pareja a pesar de… …de los cambios físicos, de las emociones encontradas, de las diferencias, de las etapas, de los miedos, de las sombras vistas y por conocer, de las heridas por cuidar, para mí es cuestión de elección, lo fue hace unos años atrás cuando el padre de mis hijos necesitó amor incondicional, por qué estaba perdido en sí mismo, aunque para la sociedad, para mis familiares y amigos fue una tontería elegir seguir casada con un hombre infiel, para mí no lo fue, y así como un traje lo elegí cada día durante ese tiempo, decidí que el amor no terminaría por los malos tiempos, elegí, oré y esperé paciente, demostré con acciones una a una cada palabra del versículo que tanto me gusta, fui paciente, bondadosa, no hice nada indebido, no busque lo mío, todo lo sufrí, todo lo esperé, todo lo soporté, para mí ha sido la mayor demostración: que el amor es una decisión. Sin embargo también está escrito que el amor debe ser recíproco tal como lo dice en Romanos 12:9-10
El amor debe ser sincero. Aborrezcan el mal; aférrense al bien. Ámense los unos a los otros con amor fraternal, respetándose y honrándose mutuamente.
Por tanto luego de un tiempo decidí divorciarme, no porque el amor sea pasajero ni desechable, sino porque tal cual como lo dice el versículo no estaba siendo recíproco, sincero, ni  me honraba como mujer  la elección de amar era solo mía, por lo que decidí también elegirme a mí, amarme a mí, crecer, aprender y seguir adelante; sin ambas decisiones (la de elegirlo a pesar de… y la de amarme) hoy no estuviera escribiendo estas líneas como Coach especialista en pareja. Por ello mi invitación como Coaches es a mostrar a nuestras parejas que el amor no es algo pasajero, tampoco desechable o borrable con un click como una foto o un archivo, el amor es un arte, el amor es acción, el amor es elección, como eliges tu vestimenta de todos los días, no sales sin ella, no te la cambias a la vuelta de la esquina, te identifica, te cubre, te protege la desnudez, y en ocasiones es tu favorita.  Mi invitación como coach es a mostrarles a nuestras parejas la posibilidad de elegirse antes que soltarse.
Para finalizar, mi mirada es que el amor es una decisión, los matrimonios de nuestra abuelas fueron duraderos a mi juicio, porque primeramente decidieron amarse y luego se eligieron cada día, les dejo  de regalo este fragmento del alquimista Paracelso:
“Quien no conoce nada, no ama nada. Quien no puede hacer nada, no comprende nada. Quien nada comprende, nada vale. Pero quien comprende también ama, observa, ve... Cuanto mayor es el conocimiento inherente a una cosa, más grande es el amor... Quien cree que todas las frutas maduran al mismo tiempo que las frutillas nada sabe acerca de las uvas”.
Con profundo amor.




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