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Amores en Tiempo de Pandemia

Escuela Iberoamericana de Coaching
Publicado de Vanessa Espinoza · 3 Mayo 2020

¿Cómo amar en tiempos tan nuevos y desconocidos como estos? Pocos, por no decir que ninguno de nuestros ancestros recuerda haber pasado por una pandemia, pareciera ser tan irreal, y a la vez nos confronta con la más profunda de todas las verdades: “el verdadero valor de la vida”. Quiero compartirles algunas de las reflexiones que han aflorado en esta bendita cuarentena, que a muchos les cuesta sobrellevar, pero que en mi caso en particular me ha caído como anillo al dedo.
Sin duda alguna estos tiempos han sido para reflexionar, poner un stop o bajarle la velocidad a tanto dinamismo cotidiano, pero más aun ha sido una circunstancia para ¡DE-TENERNOS! Si, así como lo lees, TENERNOS a nosotros mismos, comenzar a ver hacia adentro, para algunos ha sido atemorizante, pues con tantos espacios de vacío y soledad nos encontramos con nuestros propios demonios y sombras, situaciones que en lo más profundo de nuestro ser hemos evitado a toda costa, pues para el que ha caminado ese sendero sabe muy bien que es un espacio doloroso y oscuro en sus inicios, pero sin lugar a dudas con el paso del tiempo se va convirtiendo en un espacio de conexión y amor propio. Y el que nunca ha transitado por allí, no sabe por dónde comenzar, creyendo que hay una especie de camino perfecto o estipulado, pero desde mi experiencia les regalo que no siempre hay caminos trazados, simplemente es un espacio para dejar fluir y sentir lo que llega como una ola a veces, y otras como un huracán que arrasa todo a su paso... a veces, toca tocar fondo para salir a flote. Creo que cada quien hace su propia fórmula, todos somos seres únicos e irrepetibles y como tal, vivimos nuestras experiencias. También es un bendecido momento para abrazar nuestra propia luz, sacar lo mejor de nosotros, entregar ayuda y amor, y entregarnos al resguardo para cuidarnos a nosotros mismos y a otros.
El cultivar el amor propio en circunstancias normales abrazados a la cotidianidad, no es lo mismo que cultivarla en crisis o fuera de la zona de confort, menos aún atravesando una pandemia... justamente allí, desde mi óptica, Dios nos pone a prueba, para mostrarnos que el libre albedrío fue el regalo más hermoso que nos dio. Podemos decidir quedarnos allí o salir a flote. Con esto solo quiero invitarte a ver el bosque entero, y no solo el árbol... ¿cuántas oportunidades tenemos sobre la mesa ahora mismo, para cultivar nuestros Amores? ¡Amor por nosotros mismos, por nuestra pareja, por nuestra familia, nuestro planeta y por Dios! ¡Cuánto amor ponemos en ocio, trabajo, trivialidades, y nos olvidamos de ese otro, que siempre está allí, a veces ausente en la presencia, o a veces presente en la ausencia! Y ni hablar de la ausencia o presencia contigo mismo, ¿cómo vas con eso? ¿Has tenido el tiempo suficiente para verlo, igual que al planeta que habitas? Y para el que siempre está de forma incondicional, queramos o no: ¿DIOS?
Es una hermosa oportunidad de reinventarnos, reconectarmos o comenzar a hacerlo por primera vez... justo aquí nos detenemos a ver que el amor propio no es solo asearnos, comer y dormir, o ir a la peluquería o comprarnos ropa nueva... comenzamos a ver que podemos ir más allá, con cosas que quizás siempre quisimos hacer o nos gustaría aprender (comer más sano, dormir más horas, hacer ejercicios, aprender una nueva habilidad, cultivar la espiritualidad, etc) y ahora que tenemos el tiempo, ¿no sabemos qué hacer ni por dónde comenzar? ¿Qué hay debajo de esta especie de parálisis? ¿Miedo? ¿Culpa? ¿Tristeza? ¿Rabia? ¿Y qué juicios se disparan atados a esas emociones? ¿Qué tan distinto es, si el tiempo para todo eso nuevo lo hubiéramos elegido, y no nos lo habría impuesto la vida, así como ahora mismo, que no podemos elegir hacerlo distinto?
En cuanto al amor por la pareja, la pandemia y cuarentena se presenta como un espejo gigante, que nos permite vernos y reflejarnos en el otro... ¿o quizás ya no nos vemos en ese otro? Comienzan a surgir los divorcios, frecuentes peleas y discusiones, o por el contrario, es la oportunidad perfecta para reconstruir, y para revalidar ese amor por el otro, desde estos espacios de vacíos y soledad, donde pareciera no haber mucho que hacer, y donde se encuentra un gran tesoro: la oportunidad de INTIMAR con ese otro, para fortalecer esos cimientos ¡que bien pudieran estar fracturados por el día a día!
En cuanto al amor por padres, hijos, familia cercana e incluso lejana... ¿qué tan conectados o desconectados estábamos antes de la pandemia? ¿Has sido de los que tienen frecuentes demostraciones y declaraciones de amor, o incluso ya olvidaste las formas de hacerlo? ¿Tenías el suficiente tiempo para ellos? Ahora mismo pudieras trabajar en transformar ese amor, que quizás comprabas con dinero, o no te atrevías a demostrar por falta de tiempo o por exceso de orgullo, arrogancia o vergüenza. Son tiempos de depuración, de perdón, de comenzar desde otro sendero más limpio... ¿estás dispuesto a barrer o prefieres dejar la basura en medio del todo, o incluso en medio de la nada?
¿Y qué hay de nuestra casa más grande? ¿Nuestro planeta? ¿Qué tan tóxicos hemos sido con él? El cuidado y amor que le hemos dado ha sido insuficiente y en otros casos nulo y ahora él reclama lo suyo, su espacio y propia sanación, ya que si como humanos fuimos incompetentes para ello, pareciera que a nuestro planeta no le quedó de otra que hacerse cargo de sí misma.
¿Y qué hay del amor por Dios? ¿Qué tanto espacio le has regalado en tu vida? ¿sólo lo llamas o recuerdas en estos momentos, donde sabes que todo está en sus manos, o siempre lo llevas contigo? O peor aún, ¿le reclamas o culpas de toda esta situación? ¿Cómo lo escuchas ahora, entre tanto silencio? ¿O ahora su silencio dice más que mil palabras? Ahora que no puedes ir a la iglesia, ¿te sientes lejos de él? Cualquier lugar es perfecto para hablarle, y justo ahora tienes más tiempo para él... ¿de qué forma quieres acercarte esta vez a su corazón? ¿Y el tuyo, qué tan humillado está? ¿Qué tanta esperanza albergas en él?
Hay muchos amores listos para ser renovados o revocados en estos tiempos de pandemia, en lo personal siempre apostaré a reparar y renovar. Estos días han sido una verdadera escuela, he vivido días oscuros y otros más claros, pero con una constante Fe en Dios, dejando fluir y confiando en que siempre sea su voluntad y no la mía. Apuesto al amor genuino, intentando desde mi humanidad soltar el control y aferrarme a la liviandad, lo cual debo confesar me ha costado una barbaridad, pero eso también está bien, pues soy perfectamente imperfecta. A veces, el no hacer nada, también es hacer, y eso también me está pasando… ¿y tú? ¿Qué tanto haces o dejas de hacer? ¿A qué apuestas?



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