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Cambiemos El Mundo

Escuela Iberoamericana de Coaching
Publicado de Angélica Ramones · 3 Mayo 2020

Un gran reto que se ha metido en mi cabeza, que he de asumir con toda responsabilidad, ¡¡QUIERO CAMBIAR EL MUNDO!! Y no quiero hacerlo sola, quiero contagiar a muchos en este emprendimiento, así lo veo y es que ante las adversidades que vive actualmente el mundo entero, se hace inminente querer usar una capa de super héroe y querer cambiar un mundo, que desde mi perspectiva necesita ser salvado.
Hace unos cuantos años, no muchos, decidí estudiar periodismo, me deje enamorar por el mundo de la comunicación y sus medios, en ese entonces, y vaya que no soy tan mayor, jamás imagine el alcance y el poder que la comunicación alcanzaría con el desarrollo de otros medios no convencionales o que se salían de los estereotipos. Cambió también el negocio de las comunicaciones. Tampoco imagine que una generación, a la que pertenezco llamada generación milénica, jóvenes que nacieron entre los 1980 y 1990, con características que varían de una región a otra, dependiendo de las condiciones sociales y económicas y que ha estado generalmente marcada por un mayor uso y familiaridad con las comunicaciones, los medios de comunicación y las tecnologías digitales lideraran diferentes campos de la evolución del mundo.
Hoy día contamos con una plataforma de comunicación versátil, directa, multidireccional, sin barreras de tiempo y en la cual los medios convencionales pueden apoyarse para así tener más alcance. En la que todos somos anclas, definiendo ancla como el periodista que asume la conducción de un programa informativo, asumiendo así en nuestra cotidianidad la información de lo que creemos es verdad, si bien todos gozamos de las nuevas tecnologías de comunicación, son los milenios los que nos llevamos el protagonismo de nuevas figuras informativas aquí podría reírme un tanto, porque según estudios y publicaciones de la psicóloga Jean Twenge los pertenecientes a esta generación somos confiados, autosuficientes, asertivos, Nos define como la  ”Generación Yo”,  título de su libro publicado en el  2006.
Sin duda alguna así somos, y no lo veo desde el punto de vista egoísta, lo veo desde el punto de vista de fortaleza. Hemos tenido que evolucionar en un mundo que vivía bajo patrones generacionales. Romper con ellos no es tarea fácil. Nuestra autoconfianza, creatividad, resiliencia han debido escalar niveles de superación para conquistar territorios en los que la experticia y la edad se superponían. Comunicación y fuerza generacional dos potencias que sin duda han cambiado el mundo y lo siguen cambiando.
Pero como todo documento que tiene letras pequeñas que debemos atender y no hacer caso omiso, hoy día aun cuando se cuenta con una amplia plataforma de comunicación, una de las armas que debemos utilizar en nuestro salón de la justicia para salvar al mundo. Y analizando el entorno, pienso en la construcción de una guarida para planificar nuestras acciones, en la ropa que utilizaremos, algún nombre que exprese misticismo y a la vez fuerza, en los superpoderes de cada uno y al pestañar me veo cayendo en un abismo de estereotipos y banalidades que sin darme cuenta me envolvían y desviaban la atención a mi verdadera misión.
Me vi viviendo una película de ciencia ficción y fantasía. Me vi dejándome envolver por uno de los archienemigos que quería eliminar de esta sociedad: los estereotipos. Patrones que impone la sociedad y son transmitidos por las comunicaciones de un sinfín de maneras. No podía salvar el mundo si se me olvidaba la misión por darle atención a otras realidades
Despertar
Me encontraba estructurando mi plan de acción cuando ese mundo que quería salvar estaba de cabeza. No se en que momento de la historia leerás este ensayo. Seguro en un momento donde serás protagonista de tu propia historia. Te ubico en mi presente marzo 2020. No ha terminado aun el primer trimestre de este año y vaya sacudida se ha dado el mundo, si, ese mismo mundo que quiero salva.
El 7 de enero la fuerza de la naturaleza despertó con un fuerte sismo submarino de magnitud 6.4 a la Isla del Encanto: Puerto Rico. Una pequeña porción de tierra caracterizada por la alegría se veía colapsada por los nervios y la incertidumbre, porque seamos francos ante eventos de la naturaleza la incertidumbre es la que nos gana. Nadie puede predecir estos actos, así que son los nervios los que nos hacen actuar, y estos actos tampoco pueden predecirse. ¿Has vivido un terremoto? ¿Como actuaste? ¿Pensaste en algún momento que actuarias de esa manera? ¿Si te tocase repetir la experiencia harías lo mismo?
En el mismo mes y hasta el mes de febrero circularon fotos que hacían parar nuestra respiración como protegiendo nuestros pulmones de humo y del ardor del fuego que consumía extensos bosques en Australia, así mismo al ver la fauna que no podía sobrevivir ante las llamas abrasadoras. Todo esto ocurría muy lejos de América, pero podía sentirse no solo el fuego sino la tristeza ante el finiquito de la vida misma, la vida de la naturaleza.
Después de 3 meses desde que se anunciara en China el primer caso de Coronavirus, un nuevo virus que causa afecciones respiratorias, para el cual no se tiene tratamiento, ni vacuna, rápidamente había contaminado a mas de 500.000 personas en 188 países del mundo entero, con una amplia cobertura mediática que generó en el conglomerado de la población un pánico difícil de explicar. Países como China e Italia ahora vivían el dolor de muertes de seres humanos por complicaciones ante el virus.
Este virus se propago sin pedir permiso, sin distinción de género, color y edad, solo se hospedo en el mundo con el miedo, la angustia y el desespero de acompañantes. Este “situación” global suponía sacrificio. Una de las recomendaciones vitales y de ley ha sido quedarse en casa. Somos testigos de lo que creíamos jamás pasaría: El mundo estaba paralizándose. La vida está en stand by. Nuestro mundo se limitó a las cuatro paredes de nuestro hogar tratando de reinventarnos para hacer los días más llevaderos y sortear las emociones entre el miedo, tristeza y encontrar la paz, mientras por los medios de comunicación veíamos como un mapa mundial se pintaba de rojo tras la avanzada de casos por el virus.
He escrito estos pequeños resúmenes sobre hechos que nos hacen analizar dos realidades, por un lado, hemos ganado terreno en la supremacía del hombre y sus logros y por otro lado vemos al hombre perdiendo la vida. Pareciera estar escribiendo relatos de películas, pero es la vida real, es la naturaleza que nos está produciendo su sentir, como un bebe llora para que sus padres le atiendan. Y aun cuando no usemos el mismo lenguaje es la conexión de la vida misma la que nos hace entendernos y complacernos. Esa misma conexión yace entre la naturaleza y nosotros, de la naturaleza venimos. Fuimos creados en un supremo equilibrio.
La tierra, y la naturaleza misma nos están hablando en sus 4 elementos, en este punto surge una gran inquietud en mi y trayendo una serie de reflexiones: astrológicamente el 2020 supone un ano de conjunciones planetarias, la mas importante en los últimos anos, para mí, el 2020 nos habla de la unión y equilibrio de dos en un solo eje. Después de relatar una serie de acontecimientos en el que a gritos el aire, el fuego, el agua y la tierra tratan de comunicarnos un sentir.
Por mucho, pero mucho tiempo nos hemos dejado ganar por estereotipos, normas o lineamientos de la sociedad que nos han alejado de la conexión y un reenlace supone un acto de heroísmo masivo, en que debemos unir el deseo de cambiar el mundo, las tecnologías, la fuerza humana, los mensajes de la naturaleza. Debemos comenzar por nosotros mismos. La naturaleza me ha hecho despertar, ¿has despertado tu? ¿Has cambiado tu? ¿Te has salvado tu?
Somos un elemento de la naturaleza, con propiedades mágicas como el agua, el fuego, la tierra y el aire, somo un poco de cada uno de ellos. Somos fuerza, vida y equilibrio. Somos CONCIENCIA, en ella se supone nuestro despertar espiritual, ese enlace inexplicable entre lo tangible y lo intangible que nos hace realmente apreciar y entender la naturaleza, nuestro puesto en ella y su importancia en nuestra vida.
La conciencia supone nuestro cambio y el cambio del mundo. Entendamos por conciencia,  en términos generales, como el conocimiento que un ser tiene de sí mismo y de su entorno, definición básica del portal Wikipedia, que en su definición nos habla claramente de un equilibrio entre dos partes. Si hacemos de la conciencia nuestra amiga y compartimos con ella todos nuestros pasos estaremos a un paso de cambiar el mundo.
Cuando desde la conciencia abramos nuestros ojos cada mañana sabiendo que estamos vivos, que podemos respirar el aire que nos regala la naturaleza, que a su vez llena nuestros pulmones y que hace bombear la sangre por nuestro cuerpo, cuando desde la conciencia reconozcamos lo pequeño que somos ante el universo, pero aun así agradezcamos nuestra existencia. Cuando desde la conciencia reconozcamos nuestros errores y aceptemos con humildad las consecuencias. Cuando desde la conciencia seamos mas compasivos con los que nos rodean habremos despertado y estaremos listos para vivir en armonía, con la naturaleza y con nosotros mismos.
Cuando entendamos que no se trata de ir en contra del mundo, ni ir en contra de lo que no nos parece sino aceptar ese mundo tal y como es, tomar lo bueno y transformar lo negativo, para nuestro bienestar.
Podemos establecer relación íntima con nuestra conciencia de muchas maneras sin embargo no puedo decirte lo que tienes que hacer, porque la vibración de cada conciencia es distinta, varía según el entorno, experiencias y conocimientos. Lo interesante será crear un equilibrio entre todas las conciencias a nuestro alrededor, visualizando todas las almas como un foco de luz que iluminará y llenará de vida el mundo entero. Uniendo nuestra fuerza generacional con las pasadas y las que vendrán
         En ese momento seremos superhéroes y estaremos preparados para salvar al mundo, siendo voceros de nuestro despertar y ayudando a otros a despertar través de las plataformas de comunicación, viviendo en un balance y equilibrio con la naturaleza.




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