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Cuando el Hombre No Se Siente Pleno... Y Sigue Ahí

Escuela Iberoamericana de Coaching
Publicado de Mayra Mendoza · 28 Mayo 2020
Quisiera decir que son pocas las veces que he escuchado esto, pero cada vez se vuelve más cotidiano recibir a hombres que a pesar que no se sienten plenos con su pareja, continúan en la relación.
Mi pregunta es ¿qué los mantiene allí? Me atrevo a ver la naturaleza del hombre y es de fuerza, fortaleza, valor, es una energía protectora, de acogida, de sostener y contener, pero no de sumisión.
Ahondaré en este desequilibrio y en la capacidad de amar del hombre. En la cultura occidental a las mujeres nos enseñaron que los hombres son malos y nosotras las víctimas.
Pero, ¿cuál es la capacidad real de amar de un hombre? Son sensibles, sexuales, les gusta sentirse deseados, amados, valorados y escuchados.
La gran disyuntiva es ¿para qué prefieren sacrificar sus gustos e intereses para fingir tener una vida perfecta y sentirse infelices? Si pueden tener una vida plena y gozosa. ¿Qué les hace permanecer al margen de esa posibilidad? ¿Qué los hace quedarse allí? A continuación les invito a escuchar la voz  tres hombres distintos, que coinciden en no sentirse plenos pero permanecen ahí, en esa relación de pareja, sin saber qué hacer.
Este es el caso de Luis Alfonso, un hombre de 40 años de edad, activo física e intelectualmente, sin hijos y con una pareja estable desde hace 10 años. Es exitoso en su trabajo, tiene buenos ingresos económicos que le permiten vivir una vida cómoda en un país desarrollado, sin embargo, confiesa “duermo con mi pareja en la misma cama, en nuestra casa nueva, pero desde hace dos años no tenemos sexo, ella es una buena persona y compañera, pero no me enciende”.
Suena trágico, porque la mayoría de las personas cree que comodidad más pareja, más estabilidad económica es igual a ser feliz. ¿En qué momento murió el hombre cazador?, y con él su erotismo y el sentirse poco deseado por su pareja.  
Luis Alfonso parece haber perdido la fidelidad consigo mismo, el no escucharse o no querer escuchar sus más profundos deseos ¿Qué quiere? ¿Cuáles son sus anhelos? Luis Alfonso manifiesta no tener nuevas perspectivas, simplemente ha decido continuar allí con normalidad lo que vive, pero internamente como un volcán a punto de estallar.
- ¿Luis Alfonso quisiera saber que has ganado estando en esta relación?
- He ganado aceptación de mi familia, haciendo lo que es correcto, además ella se merece vivir bien, aunque es súper independiente.
- ¿Luis Alfonso te estás escuchando? ¿Estás escuchando lo que me estás diciendo?
-Sí, eso creo.
- Quiero darte un gran regalo, es mi mirada de lo que veo Luis Alfonso estás con los hombros caídos, pareces derrotado, sintiéndose poco amado, con un aspecto de perdedor, poco cuidadoso contigo, un hombre que se escucha muy poco, que trata de complacer afuera, que no ha sabido pedir y ofértate ante esa pareja que elegiste acompañar. ¿Tú te complaces? Realmente ¿qué quieres para ti?
- Quiero sentirme amado, quiero sentir esa pasión, eso me gusta, me hace sentir vivo, quiero que ella se preocupe por mí, que yo le interese.
Luis Alfonso solo cuando estés listo, puedes elegir hacerlo distinto, podrás mirarte un poco más, aplaudir tus cualidades, los aspectos que te gustan de ti mostrarlos ante ella, escuchar atentamente lo que te dices y deseas sin sentir miedo a mostrarte y ser tú. Sentirás que no necesitas la aprobación de nadie para sentirte recompensado. Podrás mostrarte como una oferta ante tu pareja, y posiblemente comenzar a pedir lo que quieres y cómo quieres sin temor.  En ese momento, podrás ver que has sacrificado lo que eres, por llegar a ser, tratando de hacer lo correcto, lo que está bien visto para todo el mundo. Sosteniendo una imagen que no te llena. Solo en ese instante, te abrazaras sin juicios, fundiéndote con amabilidad hacia ti, sin sentirte que debes responsabilizarte de todo, aprovechando ese espacio para estar contigo. Tú eliges cuando salir, a tu tiempo, es tu desafío Luis Alfonso.
Ares y Su Amada Afrodita
Si el caso de Luis Alfonso lo asombró, permítame presentarle a Ricardo Manuel, tiene 23 años, es profesional vive junto a su novia, tres años mayor que él, ambos aman el deporte eso hace que se mantengan físicamente activos, aún sin hijos.
Ricardo Manuel se siente privilegiado en su profesión, en sus ingresos económicos, y en las metas que ha ido alcanzando. Sin embargo, siente que tiene dormida su capacidad de amar, su Ares, su Guerrero interno está en modo pausa, ese hombre aventurero y luchador se perdió en el camino.
Él considera que debe permanecer con su novia porque es una buena mujer, pero no es la que despierta sus más bajos instintos, siente culpa de tener la posibilidad de dejarla. Ricardo Manuel continúa ahí, sin sentir mucho sus tristezas, alegrías, euforia, pasión y sin abrirse a nuevas experiencias de otras relaciones.
Ricardo Manuel quisiera contarte la historia de un guerrero, su nombre es Ares, era un héroe, reconocido por sus bondades y su virilidad masculina. Todo el mundo lo amaba por ser un gran caballero y guerrero, siempre vestía con su armadura, eso lo hacía sentir seguro y confiado, casi nunca lloraba, siempre estaba bien, sin mostrarse tal cual era, para no sentirse culpable o ser rechazado de su familia y que su amada Afrodita, la diosa del amor y de la belleza, lo dejará de amar. Él, día tras día se llenaba de fuerza con su armadura, así nadie podía ver sus ojos, ni sentir su corazón, pero en el fondo, este poderoso guerrero no se sentía feliz. Un día subió a lo alto de una montaña y comenzó a despojarse de su armadura, se sentía frágil verse tal cual es, poco a poco comenzó a aceptarse sin esperar reconocimiento, pero a la vez sintiéndose humano, y esa humanidad lo hizo sentirse libre.
¿Te hace sentido esta historia? ¿Ricardo Manuel estás dispuesto a despojarte de tu armadura y permitirte ser? ¿Te atreves a mostrarte tal cual eres sin sentir culpa por mostrar tu humanidad y posiblemente tu pareja decida alejarse?
Hoy te invito a tomar mi mano y poder entrar a aguas profundas, aquí estoy junto a ti. Háblame de un momento de la niñez en la que sentiste que un ser muy querido dejó de estar para ti.
En este instante, Ricardo Manuel recordó cuando su Mamá se iba a trabajar cada día, y él muy pequeño solo ansiaba su llegada. “Lloraba, lloraba mucho cuando ella se iba”.  Durante su niñez rememora Ricardo, su mamá trabajaba mucho para poder cubrir los gastos de la casa, el cuidado y educación de sus hermanos, y su abuela materna.
- Ricardo Manuel, quiero que me digas, ¿en qué se parece eso a lo que hoy estas sintiendo?  
- A todo, y se quiebra.
- ¿Qué sentías?
- Que mi mamá me abandonaba
- ¿Lo ves ahora?, por eso permanece siempre allí esperando que ella este para ti, que tu pareja vuelva, si poderte mover, esa ha sido tu incompetencia no sabes elegir, te quedas sin reaccionar, de niño no sabías que hacer, no podías hacer más. Te quedas como un pequeñito a la espera de su Mamá, lo bueno, es que ahora de adulto, tienes la potestad de elegir si quieres quedar allí o moverte hacia nuevas posibilidades.
“Vivo en una Caverna”
Ahora, veamos la historia de Carlos Rodolfo de 35 años de edad, virtuoso, pragmático, apasionado por el rock, enfocado en su logro profesional, ambicioso, disciplinado y equilibrado, es un ejecutivo, divorciado con dos hijos y migrante.
Por su buena voluntad y amor por sus hijos, le pidió a su exesposa vivir bajo el mismo techo para brindarle atención y crecer cerca de sus niños. Olvidándose por completo de su pasión y de las ganas de sentirse hombre. Carlos Rodolfo vive opaco, sin brillo, deambula en el deber de ser un buen padre.
Viviendo con su exesposa tiene muy pocas probabilidades de conseguir una nueva pareja, de tener sexo, de disfrutar de una buena compañía, y confiesa que anhela sentirse enamorado.
- ¿Qué es ser hombre para ti?  
- Aprendí con el ejemplo de mi Papá y familia que ser un hombre es “ser buen padre, dedicarte a tu familia, a tus hijos, y a tu pareja”.
- Ahora, ¿Te hace sentido donde aprendiste lo que estás haciendo en tu vida y el motivo de tu quiebre? Eso que aprendiste del deber ser de un hombre es lo que estás siendo.
- Pero, ¿Qué pasa si hoy eliges diferente? ¿Si eliges tener una nueva pareja? Si eliges escucharte, darte un gusto, pensar en ti por un instante.
- Me sentiría que estoy fallando.
- ¿Estás fallándole a quién Carlos Rodolfo?
- A mis padres, posiblemente, eso siento. “Siento que vivo en una caverna, me hace falta fuerza, siento que bueno, ya tal vez ya pasó esa oportunidad para mí, entro en un estado de resignación con lo tengo y vivo a diario, no me siento bien para recibir una nueva mujer, a pesar que es lo que más deseo”.
- Carlos Rodolfo, ¿dónde aprendiste que pensar en ti le fallas a tus Padres? No dejas ser buen hombre, por pensar en ti.  Tu incompetencia es no escucharte, tú falta de amor propio. ¿Te hace sentido?
El responde con un sí, que transforma todo su cuerpo, su postura, su mirada al frente, su pecho salió, y el brillo en su mirada iluminó la conversación.
- Si eliges escucharte y hacerlo diferente, les podrás enseñar a tus hijos lo que es el amor en pareja, que ames nuevamente a tu compañera de vida, al permitirte darte una segunda oportunidad, y eso está bien.
Debemos indagar en ese pequeño Carlos Rodolfo hijo único, ¿cómo eran tus padres contigo? Siempre han sido amorosos, pero a la vez estrictos y exigentes. Con mis padres vi el ejemplo de un buen hogar, me dieron todo económicamente, oportunidades de estudiar y hacer lo que yo quería bajo su supervisión.
- En casa, mis padres siempre decían que los hombres no lloran, que nosotros los hombres somos los fuertes, los proveedores de la casa, los que nunca se cansan y pueden con todo. Y así siempre ha sido.  A ellos no les gustó mucho la decisión cuando me divorcié, además yo sentía que lo estaba defraudando, que les estaba fallando al divorciarme.  
“Siento que no se me perdona nada, que soy inquebrantable, fuerte, súper poderoso, todo el mundo asume que estoy allí, creen que puedo soportarlo todo, nadie me pregunta si estoy cansado, sufriendo, si siento que me estoy cayendo, soy una roca que no siente”, expresó desde lo más profundo de su ser.  
Carlos Rodolfo será una excelente oportunidad para ti el permitirte escucharte, honrarte, reconocerte, respetarte y agradecerte. Cuando elijas dejar la culpa por ser el hombre como eres, que te puedes equivocar, que puedes cambiar de parecer, que puedes elegir diferente y gustarte otras cosas, podrás soltar todas esas cargas que llevas en tus hombros, comenzará a salir tu brillo interior, te abrirás a la posibilidad de amar y ser amado, incluso podrás descansar, ser contenido y querido.
Aquí estoy para escucharte, solo debes decidir el momento en que desees profundizar en ti, Carlos Rodolfo.
Al igual que Luis Alfonso y Ricardo Manuel, Carlos Rodolfo también se ha doblegado, se ha auto inmolado, los tres decidieron apagar su esencia, con una decadente vida sexual y sintiendo poco sus emociones.
A mi juicio, estos tres hombres en su transparencia, es decir en su habitualidad, se han dedicado a desarrollarse desde lo que aprendieron, como les hace sentido hacerlo. En este caminar de sus vidas perdieron su disposición de recibir, de amar y ser amados, perdieron su capacidad de desprenderse de lo que no quieren, de poner límites, de elegir, de escucharse para reprimir su capacidad de sentir.  
Ellos también silenciaron un lado importante de su vida “ser hombres en pareja”, dándole mayor énfasis a otras áreas, se dedicaron a desarrollarse como hijos, padres, empresarios, ciudadanos, empleados, y amigos, pero su ser hombre pareja, quedó guardado en algún lugar.
En el momento que elijan, sepan ofertarse y pedir lo que desean, podrán ser unos hombres conscientes de sus virtudes, estarán preparados para mostrar su humanidad, sin tanta resistencia, definirán sus límites, recuperarán la confianza, mirándose sin juicios, sin sacrificar lo que realmente son, con amabilidad y siendo compasivos hacia ellos, vivirán su sexualidad abiertamente, expresarán lo que sienten, abriéndose a la oportunidad de amar y vivir desde la plenitud.



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