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El Drama de Ser Celosa

Escuela Iberoamericana de Coaching
Publicado de Mayra Mendoza · 4 Mayo 2020
“Mi coach, soy muy celosa, no sé cómo vivir con esto. Es algo que sale de mí con mucha frecuencia y me está consumiendo”.
Así comienza Luisa su relato. Una mujer de 26 años de edad, profesional de la administración que no sabe reconocer qué le sucede con sus celos.
“Me vuelvo loca cuando veo cómo algunas mujeres lo miran, e incluso coquetean, pero no puedo hacer nada, he querido hasta vengarme de mi marido y pagarle con la misma moneda, esto no se lo he contado a nadie, mi Coach”.
Para mí, dice Luisa es casi una costumbre pensar ¿qué está haciendo mi pareja? ¿por qué no llega? ¿quién le escribe? ¿por qué le sonríe tanto a ella? ¿quizás se conocen? ¿será que se gustan? ¿por qué se nos ocurren estas cosas?, ¿por qué permitimos que los celos nos envenenen la relación?
Estas son algunas de las conversaciones internas de Luisa. En su día a día, en sus pensamientos rondan estas incertidumbres.
Los celos, es una de nuestras sombras más frecuentes. Para Carl Jung, en nuestro inconsciente se encuentra la sombra, por eso es importante tomar conciencia de ella para poder integrarla.
Según señala Jung, padre de la psicología analítica, la sombra y el ego, son inseparables y permanece conectada a nuestra alma. La sombra se desarrolla en nuestro organismo a partir de los tres años de edad, porque es el momento de la vida donde se comienza a desarrollar nuestra personalidad, que es la cara que le mostramos al mundo; y la sombra, es todo aquello que no podemos hacer y decir, y que de alguna forma queremos esconder.
La palabra “celos” en griego significa lo mismo que envidia. Tanto la envidia como los celos hacen que nos comparemos. ¿Sabes para qué?
Para la psicología jungiana es el aspecto inconsciente de la personalidad caracterizado por esos rasgos y actitudes, que el inconsciente no lo considera que son suyos.
¿Lo ves Luisa?, ¿te hace sentido esto que te comento?
Si, dice Luisa, “puedo reconocer a los celos como una de mis sombras y misterios más profundos”.
Cuando comenzamos a reconocer nuestra sombra y a tomar consciencia de ella, a medida que se va integrando tu sombra, encontrarás ese punto de equilibrio emocional que andas buscando.
Según describe Enric Corbera los celos es una respuesta emocional que surge cuando una persona percibe una amenaza con algo que considera que suyo. En tu caso Luisa, ¿de qué o de quién te sientes amenazada?
Pues no lo sé exactamente, siento miedo a perderlo, contesta Luisa un poco silenciosa, como quien mira hacia adentro de sí.  
Los celos nunca nacen del amor, nacer del temor, del miedo. Y el miedo es lo contrario al amor. Posiblemente Laura, debemos indagarlo, hay una desvalorización en ti, falta de confianza e inseguridad, lo importante es que no entres en la culpa y el victimismo.
Interrumpe Luisa un tanto apresurada,  Mi coach, ¿es normal sentir celos?
- Es una respuesta biológico y natural que te quieras sentir protegida y te cuiden. Si, si es normal sentir celos, ya decía Friedrich Nietzsche “somos animales posesivos de aquello que consideramos nuestro”.
Los celos equivalen a poseer, es decir, “eres mío, o eres mía”, las personas que hacen esto suelen tener una baja estima, pero sobre todo miedo a la soledad, a estar con ellos mismos, desconocen cómo gestionar sus emociones, no se saben escuchar, siempre están esperando algo de los demás, depende emocionalmente de algo externo.
Los celos de alguna manera condicionan nuestra vida, lo importante es que a partir de ahora logres ver ¿cómo te estás limitando? o si los celos están cohibiendo tu manera de ser y de actuar ¿Qué estás dejando de disfrutar? ¿Qué no estás permitiendo vivir y ver cuando te sientes celosa?
La sombra de los celos se alimenta de juicios, culpabilidades, chismes, críticas, inseguridades, comparaciones y con un sinfín de mentiras, entre otras.
Tu sombra, es una historia que te repites a diario, lo relevante es ¿para qué te estás contando esta historia? ¿Qué realmente estas escondiendo detrás de ella?
De esta manera, estarás más consciente de tus actos, nada en exceso, todos los seres humanos tenemos sombras, absolutamente todos, forma parte de nuestra naturaleza como seres humanos.
Esa sombra no se acabará, seguirá estando ahí, solo que en el momento que salga, la podrás observar en ti, ella saldrá y se esconderá rápidamente en la medida que comiences a reconocer, sin que sea una explosión incontrolable en ti. Ella solo será peligrosa cuando no le prestes la debida atención, cuando realmente la integras te liberas de la culpa.
Robert Frost plantea considerarse uno con esa sombra “todo lo que reprimimos nos debilita hasta el momento en que descubrimos que también constituía una parte de nosotros mismos”.
A partir de ahora es importante que tengas en cuenta ¿qué emociones se generan en ti cuando te sientes celosa? Rabia, Miedo, Envidia, Frustración, Insatisfacción. ¿Qué situaciones activan los celos en ti?, ¿Cómo reaccionas ahora?, ¿qué quieres lograr cuando te pones celosa?
Mira un poquito más allá, ¿qué aprendiste de los celos? ¿Qué tanto te conectas con los celos? ¿Qué ganas actuando desde tus celos? ¿Para qué te quedas pegada ahí?, ¿para victimizarte?, ¿para exigir atención, afecto, amor, para manipular?, ¿para compararte? ¿para sentirte menos? ¿más vulnerable? o quizás por falta de aceptación.
Mirarte a ti
Es un buen momento, mi querida Luisa que puedas curar tus heridas, y para curarlas solo debes estar atenta a tu comportamiento con los demás sin juzgarles ni acusarles, poner ese reflector que utilizas para alumbrar el camino hacia afuera, voltearlo hacia ti, con mucha compasión y amor, mirarte a ti.
Mira a Luisa de niña, busca allí, esa pequeña que busca a toda costa llamar la atención para sentirse parte y aceptada. Te cuesta funcionar sola, ser independiente, mantenerte en pie, te gusta ser el centro de atención, no te sientes apoyada y sobre todo quieres protección por parte de los que te rodean.
¿De quién te quedaste esperando amor? ¿Quién te abandono?
- Ella se quiebra en llanto. “Mi padre nos abandonó, se fue de la casa cuando estábamos muy pequeñas, yo apenas tenía 3 años de edad, me dolía ver a mi madre llorar, no entendía su sufrimiento, para mí, mi padre era perfecto, lo amaba, aunque era poco expresivo, nunca escuché de él que me dijera que me quería, muy poco me abrazaba y me decía lo que sentía”.
¿Lo ves Luisa?
- Sí, no puedo parar de llorar
- Llora, Luisa. Respira profundo.
Luisa en tu hoy, vámonos al presente ¿quién quieres que te preste atención? Te has preguntado ¿cómo se siente tu pareja con tu control y celos?
- Posiblemente quiera huir de ese control, de esa jaula que has venido construyendo.
A medida que abraces está herida de abandono, la irás cubriendo de amor propio, de atenciones para ti, posiblemente le comiences a dar más importancia a la mujer que eres, lo que has logrado, tus aciertos.
Luisa es hora que te tomes el tiempo de abrazar tu sombra y herida, y reconocerla en ti. ¿Quién quieres ser con relación a los celos que sientes? El cambio está en ti, no en el otro. Te puedes dar la oportunidad de trascenderlo y mirar los celos con más liviandad, para que comiences a llevarlo hacia tu lado luminoso. ¿Estás decidida a tener un encuentro contigo misma?



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