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Te Doy Un Lugar En MI Corazon

Escuela Iberoamericana de Coaching
Publicado de Mayra Mendoza · 26 Julio 2020
“Feliz Cumpleaños para alguien que quiero mucho, contigo pasé 14 años de mi vida. Nuestra relación es sana y espiritualmente evolucionada. Siempre vas a contar conmigo, siempre tendrás mis manos disponibles para ti, eres un ser increíble, de mucha belleza espiritual, gran hija, amiga, fuiste una gran novia y esposa, eres un ángel. Que Dios te siga otorgando salud y belleza espiritual, mental y física… Seremos grandes amigos para siempre, quise hacerte este breve homenaje, la vida es muy corta como para dejar de hacer”.
Hace pocos días leí estas líneas y quedé impresionada del amor impregnado en cada palabra, realmente confirmé que es un amor evolucionado, que hermoso es amar a pesar que tu camino sea diferente al mío, que valiente es reconocer y honrar al otro, al que nos acompañó, a quien fue nuestro maestro por un tiempo importante y allí vinieron a mi mente las palabras que le dice el Principito a la rosa en la clásica obra francesa de Antoine de Saint–Exupéry:
  • “Te amo” – dijo el Principito…
  • “Yo también te quiero” – dijo la rosa.
  • “No es lo mismo” – respondió él…
  • “Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto, de compañía…Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes.
    Amar es desear lo mejor para el otro, aún, cuando tenga motivaciones muy distintas.
    Amar es permitir que seas feliz, aún, cuando tu camino sea diferente al mío…
    Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar, en silenciosa compañía.
    Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos.
    Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí.
    Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar.”
  • “Ya entendí” – dijo la rosa.
  • ”No lo entiendas, vívelo” -dijo el Principito.
Y me quedo con esa palabra vívelo, siéntelo, experiméntalo. Uffff se dice fácil. Recorrer este camino conscientemente me lleva a recordar la ley universal de la impermanencia, el cambio en la vida es lo único seguro. Aceptamos lo que es inevitable y nos hacemos cargo de lo que podemos controlar. Todo cambia, absolutamente todo se transforma, y si lo dudas observa la naturaleza cómo cambia, cómo se transforma, los árboles florecen y en otra temporada del año se secan, observamos el día y la noche, el invierno y el verano.
Obsérvate por un momento ¿cómo has cambiado? Tal vez tu cuerpo ha cambiado con el paso de los años. En nosotros observamos este principio, el cambio es natural y si eso es así, ¿Qué hace que suframos ante los cambios? ¿Qué hace que nos cueste aceptarlos? ¿Por qué nos cuesta dejar ir, soltar lo que ya no queremos, o dónde ya no queremos estar?
Aquí le doy la bienvenida a la palabra rendición, que no es ser conformistas, es aceptar ese fluir natural con el cuerpo, mente, corazón y con nuestra alma. Permitirnos entregarnos con los brazos abiertos a la fluidez de la vida, transitar esa montaña rusa de emociones propias de la vida, atrevernos a adentrarnos en nuevos caminos, descubrir nuevos senderos, dar pasos agigantados hacia nuevas oportunidades. ¿Lo puedes ver? ¿Te hace sentido?
Eso es lo único que tenemos. La rendición es una posición sabia, sin dolor, es permitirte, darte el permiso de aceptar las cosas como fueron, como son, sin resistencia. Ahí está la lección y me pregunto. ¿Qué es lo que generó en mi vida, esto que me está sucediendo? ¿Para qué? ¿Qué puedo aprender? Allí nos estaríamos dando un regalo valioso y es el orden, dándole un lugar a todo como es. Los espacios de transformación son inevitables, incluyendo los errores y fracasos, ellos precisamente son los maestros en el camino.
Cuando me rindo a fluir en la vida, puedo decirle a la persona que amé y decidió irse, te doy un lugar en mi corazón, te amo y soy feliz aunque no estés a mi lado. Dice Enric Corbera “Cuando realmente comprendemos que las relaciones comienzan y todas terminan. Cuando comprendemos que las relaciones no son buenas porque duran toda una vida y son malas porque duran pocos meses, sino todas las relaciones tienen su enseñanza y pueden durar un día, una vida o unos años, ¿no?”
Y de allí se desprenden innumerables inquietudes ¿qué aprendes de esa relación? Ya sea laboral, sentimental, de amistad ¿Para qué las has vivido? ¿Qué experiencia has tenido? ¿Qué experiencia has tenido que trascender?  
Solo así, también podemos sentir liviandad ante la partida física de un ser querido. Podemos expresar en su ausencia “Te amo, gracias por lo que me diste, hiciste lo mejor con lo que tenías y me despido sintiendo profundo amor por todo lo que fue”.
Flexibilizar nuestro corazón para aceptar lo inevitable, entendiendo con liviandad la ausencia de una persona que siempre anhelé que estuviera presente, pero no fue así.
Como puede ser el caso de un padre o una madre ausente. Darme la vida fue su mayor acto de amor hacia mí, estar presente por el tiempo que Dios lo permitió, ese quizás, fue el único propósito, haberse encontrado mi madre con mi padre y así fue perfecto, sin juicios, sin rencores, sin resentimientos que agotan, debilitan y hacen tanto daño.
Ante el desamor, solemos buscar razones ¿por qué me dejó? ¿qué hice mal? ¿en qué fallé? Soltar el látigo, dejar de castigarse y auto inmolarse en las conversaciones internas que nos hacemos, en la historia que nos repetimos y nos hacemos daño. Hay veces que no hay nada que entender, todo fue perfecto, simplemente nos queda aceptar.
Me fascina esta invitación que nos hace Juan Carlos Ollarves a través de su programa Gratefullness a buscar en nosotros ¿Qué grandioso hay en mí que nunca me he reconocido? ¿A qué me estoy rehusando a reconocer en mí? Que si lo hago ganaría infinitas posibilidades para impactar el mundo. Bienvenido todo lo bueno, gracias a todo lo que trajo hasta aquí, gracias a esa persona que se fue, hoy tienes una persona maravillosa a tu lado, gracias a ese trabajo que perdiste, hoy te ascendieron y gozas de mejores beneficios, gracias a ese carro que vendiste hoy tienes la camioneta de tus sueños, ¿Lo ves? ¿Lo puedes ver? Sin duda la vida es eso que dejó plasmado el poeta persa Rumi “La vida es un equilibrio entre aferrarse y dejar ir”.



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