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Vivir en la Insuficiencia

Escuela Iberoamericana de Coaching
Publicado de Karla Croce · 3 Mayo 2020

A lo largo de los años y con ciertas horas de coaching personal, área de mi trabajo que siempre me ha fascinado, me he encontrado con algunas personas que parecen empezar temas relacionales, tanto a nivel de empresa como a nivel personal, con mucha fuerza, con la alegría correspondiente a sentir que están ganando y al poco tiempo emerge parte de su estructura e inician un proceso de insuficiencia que no solo se remite a esa relación o actividad, parece que puede ser inherente a ese particular ser que esta siendo en ese momento y lo replican a otras áreas de su vida.
Digamos que hay estructuras de coherencia con una competencia bien robusta y fácil de escuchar- si prestamos atención- tiene que ver con interpretar la vida y sus relaciones desde “La insuficiencia” que viene a ser un primo mayor  del  perfeccionismo, la insuficiencia no demanda perfección, incluso puede no pedir impecabilidad,   si la cantidad de acciones de una misma persona o situación,  la insuficiencia no les permite mirar y "sentir que basta" lo que el otro hace o tiene para dar ,  los estándares de medición son altos e independientemente de que puedan ser alcanzables o no, sencillamente no es suficiente para el otro , siempre faltará algo.
Incluso la persona que tienen esta competencia se declara estar en ambición, no sólo la ambición es un estado de ánimo, recordemos  que en la ambición se crean posibilidades para mejorar un  resultado o situación  negativa en nuestro OSAR, en la insuficiencia la persona incluso quiere más cuando dicho resultado está en positivo, generando en el otro una demanda constante.
Llamaremos “El Insuficiente” a esa persona que tiene un tanque emocional sin fondo  y una lista de acciones  interminables para el otro, lista consciente e inconsciente en el que al poco tiempo de relación sale a relucir.
Muy posiblemente la insuficiencia con la que miden el mundo sea,  muy similar con la que se miden a ellos mismos y su visión propia esté llena de esto, aunque a simple vista sean personas que tienen recursos importantes para que su tanque emocional esté lleno.  
Considero que emocionalmente suelen  conectar con vacío, con soledad, con incomprensión, deben conectar con poca plenitud, pues el tanque emocional sin fondo, solo debe permitirle periodos cortos de “llenura “ ya que más pronto que tarde va a faltarle algo, a ese jefe, conyugue, hijo o cualquier rol en una relación que tenga.
Reflexionemos un poco, sobre lo que le ocurre al otro, al que está al otro lado conviviendo o relacionándose con ese que ve la vida desde lo que falta.
Iniciando la mirada en ellos, creo que por amor, por lealtad, por interés y por cualquier razón asociada a las metas en ese momento de vida,  se  puede estar en una relación  y  caer en la demanda del “insuficiente” y nos convertimos en los mejores empleados, en los mejores socios, parejas, hijos  e incluso caer en el juego de cumplir con la exigencia y nos convertimos en los demandados dorados, las estrellas cumplidoras, incluso podemos obtener ganancias de distintas índoles al ser los
“demandados estrellas” de ese otro.
Podremos ser ascendidos, recibir un bono, podemos cuidar y preservar nuestro trabajo, creer que somos los mejores padres, limpiar nuestra consciencia como pareja, podremos ser recordados, ser referencia, creer que somos amados, quizás menos rechazados e incluso  ser tema de conversación de la mesa, podemos sentirnos necesitados, valiosos e importantes… seguro hay más.
Ahora bien también creo que, a menos que tengamos una estructura con rasgos masoquistas, una autoestima muy baja, poca conexión con la ambición o una marcada dependencia de cualquier índole con el “insuficiente” la incomodidad o los costos asociados a esta relación es insostenible en el tiempo, considero que llega un día que decimos “ya no más”.
Así como el manipulado abre sus ojos y al descubrir que esta siendo manipulado, por lo general elige cambiar esta ecuación, el demandado puede decirle al “insuficiente” no te alimento más la insuficiencia.   
Dos lados del desgaste, pues creo aparece en el otro, el tanque sin fondo agota, desde lo injusto, desde el desánimo.
Desde la Rabia: Cuando se conecta con injusticia, pues se llega al punto de consciencia, en el cual sabemos que “haga lo que haga jamás va a ser suficiente” y es muy injusto que el otro no pueda ver lo que “sí” se hace, lo que “sí” se cumple. Genera rabia, en ocasiones se acumula y fractura esa relación.
Desde el desánimo: Se pierde ambición, empuje, sentido, alegría por hacer y hasta el compromiso, ya que se haga lo que haga no basta, por lo tanto, hay sensación de pérdida en todo considerando bueno lo que hace, como no es valorado, se acciona al mínimo esfuerzo, se deja de crear, se apaga la iniciativa, entre otras.
Hay “insatisfechos” domesticados, que se han instruido y quizás merman su cantidad de frases de críticas o lista de faltantes, que han aprendido con las pérdidas de personas valiosas que la insatisfacción los ha desconectado del valor completo de alguien que estuvo al lado. Estos domesticados incluso pueden tener la inteligencia de callar lo que sienten y piensan y llevan ellos solos las voces de su competencia existencial.
Si hablamos un poco de las características del “insatisfecho”:
Tiende  va a ver lo que “no”, La mancha en la pared de mármol de Carrara, el poco de polvo en la esquina del tenedor, aunque la cena tenga dos estrellas Michelin, La música muy baja, aunque almuerce langosta al Thermidor, la frustración de que no había la gaseosa que quería, debajo de  la torre Eiffel, el informe perfecto del empleado que se mostró  introvertido en la reunión, las notas excelentes del hijo desordenado, la casa pequeña en Madrid, el esposo abnegado que no la escucha lo suficiente, La empresa que no le llena sus deseos de trascendencia, La amiga de la infancia que ahora trabaja 10 horas y no saca tiempo para escucharle dos horas, la hija que llama todos los días pero que no pasa los fines de semana, la hermana que escucha y no colabora con las deudas que tengo, el regalo del pantalón sin la camisa que combine.
Parece que tiene una desvalorización importante a lo que “sí”, puede con reconocerlo pero no basta, no llena el hueco, si pudiéramos poner en una balanza, el peso en miligramos de los “sí”  y de los  “no”, es desproporcional, no es equitativo el peso, lo que falta siempre hace peso en el tanque emocional, al esposo siempre le faltará algo, al empleo, a la ciudad, a la comida, al viaje, al regalo, a la iglesia, al colegio de los niños, a ella , a él,  Todo está incompleto.
Parece que valora mucho el hacer, la acción, puede incluso desde ahí incluirse en un espacio que no le corresponde, meterse en el rol de su homólogo, el de su pareja y hacer lo que a él o ella le corresponden, agilizar trabajo de otro departamento, no es suficiente con lo que hace en su rol,  recordemos que desde su mirada, al final al otro le falta, por eso puede juzgar cargos superiores y el accionar de otros, ya que le es sencillo hacer lista de errores o devaluar a otros.
Supongo como coach que deben tener un repertorio emocional complejo, asociado al vacío, asociado al cansancio físico y emocional, deben conectar con cansancio de pensar y al poco disfrute de lo que se tiene, deben conectar poco con el presente y si lo hacen miran la carencia, deben incurrir en rabia pues al final son decepcionados por el otro, heridos por las pérdidas y asustados cuando se dan cuenta que no todo el mundo tiene ese ritmo, ni le es agradable.
Pareciera que pueden chocar con aquellas personas que viven en aceptación, cuyo tanque está lleno gran parte del tiempo, deben juzgarlos como conformistas, poco ambiciosos, podrían ser vanidosos y valorar temas de forma y dando peso a la estética, más que las de fondo, más que a lo maravillosamente imperfecto que es un ser humano.   
Escuchemos algunas voces de un insuficiente con distintas relaciones.
David es el “insuficiente" y nos cuenta un poco como observa, siente y se expresa:     
Mi madre:  Fue maravillosa, amorosa, responsable, cocinaba como nadie, sin embargo, le faltó darme afecto, no habían abrazos, ni besos de niño, la casa estaba impecable y siempre comida caliente… pudo también llamarme más  cuando me mudé, fue un poco injusta con nosotros, habían preferidos y bueno si tan solo hubiese sido como mi tía Betty que era tan justa y tan conectada, a mi madre le faltó tanto para darnos, crecí como queriendo una madre ajena o las madres de mis amigos.    
Mi padre: fue un hombre responsable y de verdad cercano, pero trabajaba tanto, llegaba a casa cansado y no me ayudaba con la tarea, yo quería un padre que me enseñara y los fines de semana se dedicara a mí, además era un hombre tranquilo pero no era un hombre alegre, me hizo falta más risas de él, más conversación, él no hablaba mucho pero conmigo si podía hacerlo, no era muy difícil hablar con un hijo, crecí con su ausencia, jamás nos faltó nada, hicimos todos hasta un postgrado gracias al recurso de papá pero si tan solo hubiese hablado más en las noches al llegar.   
Mi ex esposa, por supuesto me divorcié, era fantástica, cumplía muchos roles, era buena madre, buena  esposa, gerente del hogar, diligente, ahorrativa, nos llevábamos bien, habían aspectos con que yo no podía, quería que leyera más, que estudiara en las noches un postgrado, que fuera más extrovertida, yo quería que ella los fines de semana estudiara aunque fuera un idioma, ella sólo vivía para nosotros y esto la hacía feliz pero le faltaban sueños propios y yo no puedo con eso, yo la impulsaba a más pero ella le dio una crisis de cansancio que nunca entendí, dejó de vivir para mí y se pasó a ser más mamá hasta que el matrimonio no pudo, si ella hubiese estudiado seguramente no pasaba.  
Mis hijos: son niños maravillosos, estudian inglés y música en las tardes, están en el cuadro de honor del colegio,  sin embargo, a veces bajan la nota académica o no llaman suficientes veces a sus abuelos o no son tan amables al llegar de visita, pues saludan pero prefieren ir a sus cuartos a escuchar música o a practicar, no son sociables como yo, quisiera que fueran extrovertidos, son como la madre parece que no heredaron mi ambición, si sacan 19 quiero que hagan las cosas a mi manera y ellos dicen que tienen otra, me gustaría que fueran más aguerridos, más audaces, que al llegar se adelanten a proponerme ideas sobre su vida y futuro.
El empleo: estoy trabajando en Iberocoaching, es maravilloso el ambiente de verdad me gusta,  es gente buena y competente de la cual aprendo, sin embargo, no son agresivos con la comunicación, no desarrollan más productos o hay errores en página web, no soporto que los directores no vean que falta tanto por hacer y hay tanto que capitalizar, el corazón no vende y no lo saben, veo tantas fallas, claro ellos no ven la vida como la veo.
Las vacaciones, las vacaciones fueron maravillosas, faltó un museo y la verdad la luz que entraba por la habitación del hotel era muy fuerte, no me quito de la cabeza ese museo faltante, si abrieran hasta más tarde me habría dado tiempo, en el otro museo famoso que quería ir,  había  demasiada gente para ver la exposición central, creo que deberían controlar el numero de personas que entran pero bueno fueron grandes vacaciones a los ojos de los demás.
La vida:  Nada es completo, nada está bien, raro que puede estar algo bien sin mi mirada de cómo deben ser las cosas, nada puede estar frente a mi sin que yo vaya rápidamente a “cazar” lo que no tiene, la vida y parte de mi motor es acumular demandas a ver si algún día me siento “completo”.
A él mismo: Tengo miedo a estar completo con lo que tengo, mucho miedo… y sólo yo sé porqué tanto. Quizás tengo miedo a conformarme, quizás tengo miedo a ser feliz…quizás creo que si detengo mi exigencia me extingo, quizás si no demando no me demando a mi y pueden ver algo que no quiero que vean.
No sé hacerlo, no sé vivir en la suficiencia, quizás fui un niño demandado, quizás para mis padres no fui suficiente, quizás esperé por años que por “mi” dejaran algo, quizás pensé que yo podía ser suficiente como hijo para evitar el divorcio o suficiente para que dejara ese vicio o para que fuera más responsable, probablemente justo ahí aprendí que no lo soy y cómo adulto creo que los demás tampoco.
¿Y el llamado de esto a nivel de coaching?, eso, que lo trabajes con tu coach, con franqueza.
    • Que evalúes ahí en soledad los costos y beneficios de esta manera de vivir.
    • Que te aferres a la posibilidad de que puedes aprender a hacerlo distinto, si quieres hacerlo.
    • Que reconozcas que la insuficiencia y la ambición no son distinciones semejantes, la ambición es un estado de ánimo de posibilidad, es posible hacerlo distinto, el que tiene ambición puede conectar con suficiencia en su presente, reconocer equilibradamente las fortalezas de otros y humanizar lo que no tiene, el que tiene ambición lo que esta bien lo deja como está y es pleno con ello.
La ambición con aceptación es la combinación idónea, pues ayuda a mirar al futuro y creer que es posible algo mejor, celebrando y conectando con plenitud hoy con lo que si se tiene de manera justa para con el otro y para si.





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