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Elijo No TraicionarME

Escuela Iberoamericana de Coaching
Publicado de Mayra Mendoza · 23 Agosto 2020
En el coaching aprendemos que hay un perfect match cuando tu cuerpo, tu emoción y lenguaje se alinean, ahí todo es posible. Es decir, cuando lo que dices, sienten y expresas tienen perfecta coherencia, la magia comienza a suceder  en nuestra vida. Pero, ¿cómo lo logramos?
En una sincera conversación entre Julieta y Daniela, dos mujeres coach, que han transitado aguas adentro procesos personales. Daniela recibió un regalo. Julieta le dijo “elijo no traicionarme” y el corazón de Daniela sintió que se expandía y salía de allí profunda verdad y amor multiplicado.
Valiosa declaración “elijo no traicionarme” sentirla con absoluta convicción a pesar de todos los peros que se cruzan en el camino.
Julieta muy convencida manifestó, “como adulta que soy, elijo no traicionarme, ahí ganó, ahí se abren caminos maravillosos por descubrir y aventurarse”.
Daniela: Pero, ¿cómo llegamos ahí?
La respuesta de Julieta fue: Conociéndonos, aceptándonos, soltando, perdonándonos, siendo compasivos, eligiendo con el corazón.
Nada es por azar, todo es causalidad, siempre hay una razón. Daniela no se imaginaba el regalo que le estaban dando, porque ella estaba en busca de respuestas a su inquietud, y esas tres palabras resonaron en su alma, “elijo no traicionarme”.
Julieta expresaba abiertamente, con la seguridad de haber recorrido el camino. Elijo no traicionarme es darte el permiso de elegirte. Es preguntarte cuántas veces sea necesario. ¿A qué estás dispuesta?, ¿Me estoy conformando con poco, con lo que sobra? ¿Estoy saboteándome? ¿Hasta cuándo voy a seguir repitiendo patrones de anteriores relaciones? ¿Qué estoy dispuesta a negociar para no traicionarme?
Bello descubrir, ¿verdad? expresó Julieta. Son esos darnos cuenta que nos sacuden y nos hacen  ver el panorama desde otro ángulo distinto.
Reveladoras palabras, Julieta insistía en decirle a Daniela, ¿Cuáles son tus no negociables?, eso que no cambiarias por nada, que los exigirías sin dudar. Ingresó el miedo a su cuerpo, ese que paraliza, que nos hace sentir vulnerable.
Preguntas poderosas inquietan, hubo silencio en Daniela y luego se dispararon sus no negociables, esos que hacen a los seres humanos ser auténticos y únicos.
En ese momento, Daniela pensó, y alineó lo que decía, quería y accionó. Julieta tan franca y virtuosa continuaba, cuando elijes estableces tus límites aún con desconcierto, sin saber qué sucederá. Como dijo una vez el gran maestro del Coaching Ontológico Jesús Berroterán “hazlo con miedo, pero hazlo”. No hay fórmulas mágicas, ni recetas perfectas, ni encuentros fantasiosos, ni imaginarios, es una decisión para ti.
Esta conversación cargada de escucha sublime y entera confianza, llevó a Daniela a transitar por su niña herida, esa que no recibió atención, que siempre quería abrazar, dar, jugar y compartir y que no todo el tiempo recibió lo que deseaba, algunas veces fue rechazada.
Julieta le pidió a Daniela “abraza tu niña herida, dile que estás allí viéndola, dile que te gusta recibir atención, amor, divertirte, sonreír, conectarte con su ingenuidad, vamos abrázala. Dile que la tomarás de la mano y ahora se permitirán hacerlo diferente, conscientes de todo el proceso, de los límites para no traicionarte”.
Puedes tomar un nuevo lienzo, una hoja en blanco y comenzar a pintarte como protagonista de tu historia, le dijo Julieta a Daniela, tienes esa potestad, para construir una nueva realidad para ti, más fiel a ti.
Julieta desglosó abiertamente las maneras de traicionarse:
Nos traicionamos cuando buscamos la aprobación de otros, cuando elegimos lo que los demás quieren, cuando te anulas para complacer.
Te traicionas cuando te postergas para recibir reconocimiento y aceptación de otros,
Te traicionas cuando callas, cuando cargas pesos que no te pertenecen,
Cuando no te escuchas, cuando pospones tu vida esperando un no sé qué,
Cuando no te eliges,
O cuando eliges algo que no te conviene,
Cuando permites que alguien te maltrate,
Cuando no pones límites,
Cuando no dejas fluir esa emoción que estás sintiendo, y la reprimes.
Daniela, tómate el tiempo para analizar ¿cuándo más te traicionas?
Ahora, puedes tomar la decisión de ser y sentirse, de permitirse ser como eres. Tal cual como lo ha expresado el biólogo Humberto Maturana “el otro es un legítimo otro”, entender que otro es tan otro. Y sólo entendiéndolo así, soltamos y dejamos ser, sin pretender cambiarlo o exigirle que sea como queremos que sea, el otro simplemente es.
En la traición hay miedo, y el miedo es lo contrario al amor, ¿de qué lado eliges estar?





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