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Viviendo Como Galgos

Escuela Iberoamericana de Coaching
Publicado de Alba Rondón Luna · 25 Octubre 2020
Era  invierno del 2017 en la hermosa e intensa Ciudad de la Furia cuando llegué con mi maleta cargada de historias, miedos y sueños. Buenos Aires que es la pequeña Europa de América Latina mostraba un sinfín de cosas para enamorarme pero en aquel momento solo una me atrapó de inmediato: Los Galgos, grandiosos perros de carrera; los veía por todas partes caminando con su casi anoréxico y cuerpo aerodinámico que  les servía de promesa para ganar toda competencia con su gran rapidez e impecable desempeño. Me enganchó su elegancia y ese cierto aire despreocupado que tienen esos que saben que siempre les irá bien, 100% actitud. Con mis ojos fijos en su confiado andar me preguntaba: ¿cómo era posible que caminara tan lento siendo tan veloz? En ese momento me dije: “bienvenida a la carrera”, y declaré que sería como ellos y nada me detendría…
En pleno verano de 2020 ya habían pasado casi tres años viviendo al estilo del mejor galgo, aquel que arrancó desaforado y sin mirar atrás no paro de correr… Tenía mucho por hacer, tenía que hacerlo rápido y hacerlo bien, así que con esa máxima vivir a toda prisa sería ganar la carrera de todo lo que tenía que lograr: dejar el nido, instalarme, tener empleo, cuidar la familia, adaptarme a lo nuevo y desconocido sin saber como pero con la mejor actitud. Con el mismo espíritu triunfador y laborioso la marcha se hizo indetenible y sin darme cuenta  los nuevos lugares como El Rosedal, el olor del mate caliente, el sabor a medialuna, la sonrisa de los argentinos y su particular tonada se fundieron  con todo lo que era parte de mi Ser . Todo aquello que era extraño ya me había hecho sentir en la comodidad de lo familiar y sentí paz (o al menos eso creía), es que había aprendido que  para estar “bien” necesitaba certeza, estabilidad y control, nada más nada y nada menos.
Me había convertido en un Galgo de primera, metido en la rueda a toda velocidad, persiguiendo no sé qué, pero haciéndolo como todo el mundo… Correr era lo esperado porque;  quién quiere quedarse atrás?. La voz de mi mente me decía: ¡ Corre, corre, no mires atrás!… Yo corrí, corrí como nunca y correr se volvió mi mejor hábito. Si tuviste que emigrar de tu país, emprender una nueva vida, cambiarte de trabajo, comenzar de nuevo, de alguna manera has sido un galgo… Creo que de alguna manera todos lo hemos vivido…Te paso alguna vez? Como lo viviste o lo estás viviendo? A ver, echa una miradita en tu devenir (tu estar siendo en la vida) y registra  las sensaciones de tu cuerpo, los pensamientos y emociones que aparecen. Yo te cuento mi secreto (pero que quede entre nosotros);  a mí se me tensó el cuello, sentí angustia y pensé cuanto he corrido por Dios!...  Si en algún momento te has sentido como un galgo y al leer esto te seduce la idea de cuestionar eso que  has venido sosteniendo sin que termines de sentir paz. Pues bienvenido al club y  ponte cómodo porque esto se pone bueno…
En el país donde nací (Venezuela), el día promedio arranca a las cuatro  de la mañana si tienes la suerte de tener todo en la ciudad donde vives. Así que desde pequeños ya los niños comienzan su entrenamiento de vida, madrugando medio dormidos todos contra reloj porque debemos ser productivos desde pequeños, el culto a la ocupación invadió todos los espacios de nuestra vida. Así que mantenernos a tope con las clases de karate, ballet, inglés, fútbol y mini chef forman parte de la agenda semanal de nuestra infancia y adolescencia que por cierto pasa volando. En un pestañear crecimos y estamos listos como galgos radiantes  preparados para debutar: obtener títulos, casarnos antes de los treinta, prosperar, tener hijos, y la lista sigue…     Pareciera que  estar sentado en un sillón en reposo disfrutando de “Il dolce far niente” (el dulce sabor de hacer nada) en una sociedad convulsa y acelerada es poco más que  un desperdicio, una ofensa a nuestros antepasados en su mayoría inmigrantes. Y pensar que ahora como adultos invertimos fortuna en  aprender a sentarnos  en paz, sin hacer nada más que respirar estando presentes y conectados aquí-ahora, contratamos clases de risoterapia, abrazoterapia y cuando nos dicen todo está dentro de ti abraza tu Ser, nos parece una tarea un poco más compleja que abordar el Challenger y volar al espacio exterior.  En ese momento mi mente inquieta comenzó a decirme: Para que sostienes la cultura del apuro?, Qué persigues con tanta prisa?,  A dónde estás yendo?, Cuándo es suficiente?, Qué quieres que pase con eso de aquí en adelante? De qué te has perdido y de que más te piensas perder?. Esto tiene sentido para ti? Si estás aquí leyendo sin duda estas experimentando el hermoso regalo de “El darte cuenta” y  DESPERTAR; el camino hacia una vida consciente donde puedes escoger cambiar y ser feliz teniendo los resultados que sueñas: diseñados justo a tu medida, con tus condiciones de satisfacción. Qué bueno que estás inquieto(a); quieres ir por tu plenitud y es que a eso viniste, no te confundas. Mereces lo que tu alma desea!
Hubo un día en particular en el cual me levanté en  modo Galgo (a toda carrera) y me dispuse a ir a trabajar. Ya estaba perfectamente adaptada y me movía veloz al ritmo de la ciudad caminaba con ese mismo aire despreocupado como quien se las sabe todas, corrí hacia la parada y con mi mochila a cuestas aborde el colectivo que estaba a reventar, como pude camine hasta atrás y me acomodé, en ese momento entre en trasparencia sumida en la rueda donde ya no ves las caras y solo oyes el murmullo de las voces, todos somos nadie en la multitud… De pronto cuando escucho gritos me doy cuenta que voy por el aire disparada por la inercia hacia adelante. Al abrir los ojos estaba con muletas y sin poder caminar, en mi mente todo estaría mal, si no corro nada funciona…
Lo que yo no sabía es que los galgos que son de los corredores más veloces del planeta, paradójicamente pueden llegar a dormir hasta 18 Hrs. al día. Dedican un tiempo importante para descansar, renovar su energía y prepararse para dar el 100% en el entrenamiento y la carrera. Por largo tiempo había estado negada a detenerme a descansar y el accidente había venido para mostrarme el camino… Luego vino la pandemia y allí entendí:
  • Que la vida es un misterio maravilloso lleno de lecciones donde lo único que puedo controlar es la manera como elijo transitar las circunstancias.
  • Que el virus siempre estuvo allí  en forma de separaciones, pérdidas materiales, de relaciones, gente que amamos e intentos fallidos.
  • Que la incertidumbre nos acompaña desde el día uno cuando apenas éramos ovulo y espermatozoide, abrimos el portal a la vida y cada día ha sido una victoria estar aquí para contarlo. Hoy la vemos cara a cara porque despertamos pero no es nada nuevo, ella ha sido buena compañera, esa que también me ha sorprendido con las cosas hermosas de la vida.
  • Que en la pausa también sigo siendo Galgo, me detengo, me observo, distingo el ser que me habita para elegir lo que deseo alcanzar en coherencia y liviandad.

En fin, entendí que los Galgos también duermen y que esta pausa es una oportunidad de aprendizaje si estas abierto a conectarte con tu visión expansiva. Tal vez solo necesitas  en silencio y respirar confiando en tu maravilloso potencial ese que te ha traído hasta este momento sin que te dieras cuenta y que seguro te llevara más lejos.
Por cierto te comento que ya mis pies están listos para correr, pero ahora elijo desde esa confiada paz de los galgos cómo  transitar esta aventura maravillosa de vivir…
Y Tu después haber experimentado la quietud de esta pausa, estarías dispuesto a seguir viviendo como galgo?. Cómo quieres estar de regreso a la pista?.





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